martes, 19 de noviembre de 2013

El misterio de los cuadros de Gürlitt sigue

El Misterio de los cuadros de Gürlitt continúa. Atrapado cuando cruzaba la frontera con 9000 euros, Cornelius Gürlitt sigue dando quebraderos de cabeza a la policía alemana.
Hildebrand Gurlitt, su padre, había sido uno de los pocos marchantes elegidos por los nazis para vender las piezas de arte degenerado que hicieron retirar de los museos y galerías públicas. También hacía negocios con familias judías que tuvieron que dejar Europa. La Fiscalía sospecha que una colección guardada de aquél modo en un piso particular podría estar compuesta de obras robadas a familias judías durante la dictadura de Hitler.

Ahora Gürlitt declara su intención de luchar por conservar sus cuadros. El anciano alemán que escondía en su apartamento de Múnich más de 1,400 obras de arte, una buena parte de ellas usurpadas por los nazis a judíos, aseguró estar dispuesto a luchar para quedarse con “sus” cuadros.
“No devolveré nada voluntariamente”, dijo al semanario alemán Der Spiegel Cornelius Gurlitt, de 80 años ehijo de un poderoso comerciante de arte de la época nazi.
El anciano afirmó que el amor de su vida es este tesoro compuesto por dibujos, grabados y pinturas de Renoir, Chagall, Picasso y Matisse, entre otros, una gran parte de los cuales fueron robados, arrebatados a familias judías o incautadas por los nazis por pertenecer a lo que ellos denominaban “arte degenerado”.
“Durante toda mi vida, he querido a mis cuadros más que a nada en el mundo”, afirmó Gurlitt en el artículo titulado Conversaciones con un fantasma.
Der Spicasi privado de contacto con la realidad que le rodea y que no comprende bien lo que está pasando desde que otra publicación alemana desvelara el descubrimiento por las autoridades alemanas de esta excepcional colección.
egel describe al anciano como un hombre que permaneció encerrado en el pasado, 
Gurlitt dijo estar impactado por toda la atención mediática que estaba recibiendo, con fotógrafos a las puertas de su casa o siguiéndolo mientras hace la compra.
“No soy Boris Becker”, dijo al semanario, refiriéndose a la exestrella del tenis alemán. “¿Qué quieren de mí?”, interrogó.

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